top of page

La Gran noche Granate

  • Foto del escritor: Sin Método
    Sin Método
  • 3 jul 2020
  • 3 Min. de lectura

El 31 de octubre de 2017 el equipo de Marcelo Gallardo, lleno de confianza con aires a máximos aspirantes al título, llegaba al Estadio Ciudad de Lanús tras haber ganado por la mínima en el duelo de ida por las semifinales de la Copa Libertadores. El encuentro en un principio parecía ser un trámite para los dirigidos por el “Muñeco”, pero terminó siendo la noche, donde la inexperiencia en el uso del VAR llenó de polémicas la atmósfera futbolística. Terminó siendo la noche, en donde la palabra “épico” se tiñó de granate, gracias al partido perfecto que cualquier hincha anhela que haga su equipo de Zona Sur.



El reloj marca las 21:12, suena el silbato. El árbitro marca el comienzo del partido. Solo le bastaron 17 minutos al equipo millonario, para ponerse en ventaja, gracias al penal facturado por Ignacio Scocco, tras una caída de Nacho Fernández en el área por un empujón por parte de Diego Braghieri.


El conjunto de la banda era ampliamente superior a su rival, controlaba y manejaba todos los hilos del partido. Encuentra el segundo gol en una jugada de pelota parada, donde el arquero de Lanús, Esteban Andrada, no pudo controlar el tiro libre ejecutado por Leonardo Ponzio, ocasionando un rebote perfecto para que el juvenil Gonzalo Montiel, desencadene la euforia de todo River, que a esas alturas ya se veía disputando nuevamente otra final.


La diferencia entre ambos equipos era abismal. Los dirigidos por Jorge Almirón no podían aproximarse al arco defendido por “Poroto” Lux. River era una tromba. Generaba una y otra vez situaciones de peligro en el área rival. Con una diferencia de 3 goles en el global se daba lujos, como no reclamar un claro penal por mano de Marcone, que nunca fue señalado por el colegiado.


Cuando todo parece estar cuesta arriba para el equipo local, antes de que finalice el primer tiempo, apareció uno de los héroes de esta noche. “Pepe” Sand, convirtiendo lo que en ese momento parecía un gol sin importancia, pero fue el primer paso, para lo que más tarde se convertiría en el mejor recuerdo que los hinchas de Lanús jamás podrán olvidar.


De cara al segundo tiempo, todo fue diferente. El dominado pasó a ser dominante. El resultado exigía a Lanús convertir 3 goles. Empujado por los gritos de su gente, se olvidó de toda estrategia y apostó al golpe por golpe para conquistar eso bendito resultado que lo deposite en la siguiente fase. Antes del primer minuto del complemento, llegó el segundo gol del ex jugador del conjunto millonario. River apenas se estaba pudiendo acomodar de tal golpe y entró otra cachetada que no vio. Gol de Lautaro Acosta, el tercero de Lanús y se escuchó a todo un barrio festejar.


En el medio del éxtasis granate se escuchaban las quejas de los jugadores y cuerpo técnico de River hacia el VAR reclamando una falta contra Rojas en la jugada del gol, pero el VAR más allá de entender los pedidos que provenían del banco visitante, 5 minutos después del gol revisaban un agarrón de Montiel que sería cobrado como pena máxima para luego convertirse en la euforia del cuerpo técnico, jugadores e hinchas que veían como su equipo pasó de estar por debajo por tres goles en el marcador global a estar clasificando a la primera final de su historia en torneo más importante que tiene el continente americano.


El segundo tiempo dio un giro de ciento ochenta grados, lo que en un principio era alegría, festejo y éxtasis de la banda se convirtió en desorientación, desesperación, decepción e impotencia representada por la innecesaria patada de Nacho Fernández, una llegada a destiempo por el medio del campo de juego, que le valió la tarjeta roja sobre el final del partido y por las palabras de su director técnico que en conferencia de prensa no pudo dar explicaciones sobre el resultado del partido sin mencionar las fallas arbitrales que los perjudicaron



 

Escrito por: Joaquín Mariné


Comentários


bottom of page