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Rompiendo barreras

  • Foto del escritor: Sin Método
    Sin Método
  • 23 sept 2020
  • 3 Min. de lectura

Esta es la historia, de la primer mujer el lograr un hito en la historia de un deporte, que hasta esa época era solamente ganado por hombres.


“Persevera y triunfaras” Séneca. Esta frase, es la base, para que toda persona que busca alcanzar un sueño la ponga en práctica. Pero cuando, los obstáculos son por discriminación de genero como se lo hicieron sentir en el hipódromo: “Usted no, acá es para varones”, lo que se necesita hacer es romper barreras y Marina Lezcano lo hizo a lo grande.




Hija única. El padre era editor y su madre profesora de francés e inglés. Marina tomaba clases de piano y por consiguiente también aprendía idiomas. Todo cambia cuando su familia se muda al campo. Un día, de camino a la escuela, quedó enamorada de una yegua gris llamada “Tanita”.


Le insistió tanto a su padre que se la terminó comprando, a partir de allí comenzó su amor por el Turf. A los 13 años ya corría las famosas cuadreras en San Vicente, donde aprendió los primeros gajes de las carreras. Dos años después, tuvo su mayor rechazo en este deporte. Fue a la escuela de jockeys del Hipódromo de La Plata, el encargado, con el dedo índice de la mano le dijo: “Usted no, acá es para varones”. Así de esta manera, sufrió la primer diferencia de género en los setenta. Parecía ser una sociedad avanzada, pero no.


A pesar de semejante golpe, fue a su casa en Lomas de Zamora, durmió y al día siguiente fue al Hipódromo de San Isidro, donde sí tuvo suerte. Conoció a dos buenos profesores, uno de ellos fue Juan Araya y desde el primer momento la ayudaron en todo. De esta manera, casi como un artesano que comienza descubrir los primeros esbozos de su mejor creación, ella comenzó a develar los primeros misterios de la profesión de jockey.




El 15 de diciembre de 1974, corrió profesionalmente con tan solo 15 años. Lo hizo con la yegua “Sandie Show” del cuidador Julio Pena. Entró segunda y Pena le dijo: "ahora, en la próxima carrera, usted va a ganar". Y tuvo razón. En 1976 conoce a Juan Esteban Bianchi, un cuidador sumamente exigente, quisquilloso hasta el último detalle, con quién haría una dupla para la historia. Ese mismo año gana el Gran Premio Nacional con el caballo “Serxens”. Fue el primer título importante que ganó. Bianchi le tenía mucha confianza y siguió dándole buenos caballos.


Dos años después, Don Juan le presenta al caballo llamado “Telescópico”, con quién haría historia. El animal, era muy inteligente y con una gran potencia. El secreto estaba en no pegarle, porque así de esta manera, le daría lo mejor de sí mismo. El 8 de julio, corre con él en la carrera Polla de Potrillos. La gana, con medio cuerpo por delante de su contrincante Botón.


Culminó 1978 ganando la cuádruple corona que consiste en las carreras: Gran Premio Polla de Potrillos, Gran Premio Jockey Club, Gran Premio El Nacional y el Gran Premio Carlos Pellegrini. Todo esto lo consiguió con tan solo 21 años, lo que demuestra su potencial. Dicho objetivo alcanzado, fue el resultado de perseverar una y otra vez. En la actualidad, ningún jockey ha podido lograr ganar la cuádruple corona.


Que las barreras que tengamos que romper, sean únicamente personales y no discriminatorias por el género. Que Marina Lezcano, sirva de ejemplo para aquél niño o niña que esté en busca de un sueño, porque todo es posible.


 

Escrito por: Gabriel Pérez Velardez




 
 
 

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