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Vuelve la Argentina, vuelve la ilusión

  • Foto del escritor: Sin Método
    Sin Método
  • 9 oct 2020
  • 2 Min. de lectura

Comenzaron las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2020 y la Selección Argentina, en una Bombonera sin publico y con un sonido ambiente artificial, supero a Ecuador por un solitario gol de Lionel Messi que aprovechó al máximo la oportunidad desde el punto de penal.

Lionel Scaloni, director técnico de la albiceleste, pudo mostrar su intención de juego, Rodrigo De Paul y Leandro Paredes como encargados del medio campo con la intención de conectar con los jugadores ofensivos a los cuales se acoplaban por la derecha el lateral de River Plate, Gonzalo Montiel, y por la izquierda la nueva incorporación del Sevilla, Marcos el “Huevo” Acuña.

A pesar de notarse las intenciones del seleccionador nacional se hizo presente la falta de entrenamientos y de continuidad a la hora de que las piezas se conecten dentro de la cancha. Los centrocampistas, de buena labor defensiva y de cobertura, tenían complicaciones a la hora de proponer pases en profundidad, al igual que Acuña se encontraba demasiado solo por la banda izquierda debido a que ningún delantero tenia asignada de manera fija ese sector y Tagliafico es un lateral que se compromete más con la marca que con proyecciones ofensivas.

Aunque esto no se puede resumir solamente en idas inconclusas que necesitan trabajo. Argentina encontró un 4 que, si bien no jugó con la soltura con la que juega cada fecha por Libertadores con “El Millonario”, se animó a romper líneas con desmarques, anticipó pases y reiteradas veces desbordó como lo hace habitualmente.

Martínez Quarta por su parte aportó un salto de calidad a los sectores de la cancha en los que a Argentina no le sobró nada, el reciente fichaje de la Fiorentina estuvo solido en la marca del uno contra uno y se vio con confianza para adelantarse hasta cerca del circulo central para ayudar a distribuir el juego cuando el equipo contrario estaba encerrado en el fondo.

Frente a un Ecuador que se replegaba atrás, como bien sabe hacer su técnico Gustavo Alfaro, fue importante la labor, mal llamado sucia, de Lautaro Martínez, se colocó durante todo el partido entre los defensores centrales ejerciendo presión, deshabilitando la salida limpia de la tricolor, aunque por la ineficiencia de los nuestros a la hora de conectar pases no pudo aportar prácticamente nada mas en el partido, lo que culmino en la sustitución por Lucas Alario.

Con nuevas fichas sobre el tablero y poca practicas el resultado obtenido en La Boca fue mas que positivo, pero con esto no bastará para ganar a las grandes potencias del continente como Brasil y Uruguay porque fin y al cabo, aunque las intenciones que se vieron fueron positivas, la “celeste y blanca” remato dos veces entre los palos de una de selecciones más flojas que se presentan en este largo camino para llegar al Mundial.

 

Escrito por: Joaquín Mariné

 
 
 

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